Lo que me dijeron, lo que no me dijeron y lo que me hubiera gustado saber

En México, la menarquía o primera menstruación sucede entre los 9 y 15 años, según la Secretaría de Salud. La información llega a las niñas de manera oficial a través del libro de Ciencias Naturales de Quinto año, en donde se explica cómo sucede el embarazo y que si no hay tal, se expulsa el tejido en un desecho llamado menstruación. A veces con dolor. Esa es toda la información.

Si las niñas no han tenido información en casa, van por la vida con el requisito cumplido de “saber” pero en realidad no es algo que interioricen o hagan consciencia de que a ellas les va a pasar, simplemente lo leyeron, generalmente con rapidez y vergüenza.

¿Así es como lo viven las adolescentes actualmente? Me lancé a una plática íntima con un grupo de chicas entre los 10 y 18 años para que me contaran cómo vivieron su primera menstruación.

Michelle: por menstruar muy joven no dejas de ser niña


A Michelle, de 18, le bajó a los 9 años, y si bien era muy jovencita, lo vivió con mucha naturalidad. “La verdad es que he tenido una familia muy expresiva y no había tabús. Tuve la fortuna de tener a mi abuela con la que me crié, y ella me explicaba ‘va a pasar esto, no te asuste, en cuanto me digas yo te ayudo a ponerte la toalla’ y así sucedió.
Yo no dejé de hacer las cosas que hacía antes: me arrastraba por el suelo, etc.”

Laura: los libros me acompañaron en el proceso


Laura (11 años) comenzó a menstruar hace a penas tres periodos, pero para ella no fue algo que la sacara de balance, “Mi mamá me platicó del tema y me dio varios libros que explicaban muy bien.

Esto fue como a los 7 u 8 años y entonces, yo no sabía nada y me sorprendí porque me parecía raro.” Para ella, quien creció sabiendo del tema y le parece natural, sí hay una parte que le incomoda mucho: hablarlo con los hombres. “Si me preguntan no quiero contestar. También ellos deben estar enterados, pero es cosa de mujeres, no me gusta que estén preguntando al respecto”.

Ana: me enteré de la peor manera


Para Ana (15 años) fue diferente. Comenzó a menstruar a los 12 y supo realmente de qué se trataba hasta que “le bajó” y no fue la mejor experiencia “Estaba en casa de mi papá que vive en otra ciudad.

Así que le escribí a mi mamá y ella le llamó a él y la que terminó explicándome fue la esposa de mi papá, con quien no tengo muy buena relación, por lo que tuve muchos sentimientos encontrados.”

María: a pesar de saberlo, me sorprendió


En el caso de María (15 años), fue algo que vivió muy normalizado en casa, ya que su mamá le contó sobre la menstruación cuando ella le preguntó, con curiosidad infantil y normal, qué eran y para qué servían los productos que usaba para gestionarla.

“Para mí fue algo muy normal cuando lo escuché en primero de secundaria en la clase de biología, ya que mi mamá siempre ha sido muy abierta. Cuando me pasó a los 13, a pesar de saberlo, sí me sorprendió”.

Luna: la primera de las amiguitas


Luna (11 años) empezó a menstruar a los 10 y está casi segura de haber sido la primera entre sus amigas. Se enteró del tema cuando sus compañeras empezaron a hablar entre ellas de “eso que les pasa a las mujeres” y en su cabeza se quedó la idea de que era algo que podía elegir: y no se le antojaba.

Así que cuando de pronto sintió que sangraba, su cabeza comenzó a unir puntos y acudió con su mamá, quien le dijo “lo básico”, por lo que corrió a la mejor fuente que se le ocurrió: Google. Si bien entre más leía más interesante le resultaba el asunto, saber que a ella le estaba pasando la sobrepasó. “Fue muy abrumador”, me cuenta ahora, después de haber tenido seis periodos y ya muchas pláticas con su mamá. “Me doy cuenta que tendría que haber sido algo menos traumático porque es natural.”

Santo Internet le compartió información sobre los cambios del cuerpo: más curvas donde no habían, olor cuando hacía ejercicio y vello en diferentes parte del cuerpo. Pero le preocupaba algo en particular: que sus amigas se burlaran de ella por haber sido la primera o que supieran que está pasando por eso de lo que les causaba tanta curiosidad. “Es que creces y tu cuerpo cambia y se nota. Ahora siento que es muy normal, pero sentí mucha presión y sí lloré un par de veces porque me pasó muy chica y yo no quería dejar de hacer las cosas que hago como niña. La menstruación únicamente significa que estás lista para considerar tener un bebé, no termina con tu infancia de un momento a otro.”

¡Esto no me lo dijeron!

Ya con meses o años siendo personas menstruantes, estas cinco chicas están mucho más conscientes de la naturaleza y los ciclos del cuerpo femenino, también, de los detalles cotidianos, y con este conocimiento mi pregunta siguiente era qué les hubiera gustado saber en el momento de tener su primera menstruación.

Casi todas coincidieron con un aspecto: les hubiera gustado tener una clase práctica de cómo usar los productos para gestionar su menstruación. A excepción de Mich, nadie tuvo claridad sobre cómo acomodar una toalla (que fue el primer producto que utilizaron), cada cuándo cambiarla y hasta cómo desecharla. Es Mich quien nos cuenta que una tía la regañó por desechar “así nada más” una toalla usada en el bote de basura y le llamó “sucia”, por lo que se sintió muy avergonzada. “Es que nadie me dijo cómo hacerlo y en el momento, la vergüenza me sobrepasó”.

Y a pesar de que son usuarias de Instagram, siguen teniendo dudas. Por ejemplo, Ana no tiene idea de cómo usar la copa o un tampón y cada cuándo cambiar cada producto. “Esas cosas prácticas no se dicen y ¡no sabes cómo hacerlo!”, cuenta en la plática. Tampoco saben que existen opciones de copas menstruales ideales para su edad, como el modelo 0 de la DivaCup.

¿Qué puede hacer la sociedad para cambiar la relación de las mujeres con la menstruación?

“Ya no queremos tener que esconderlo y es importante que los niños también tengan información, creen que nos baja cada no sé cuántos meses y les da asco”, dice María, determinante a sus 15 años. “También hay que hablar de que tenemos que poner atención a convertirnos en regulares, ya que yo no sabía que tenía que menstruar cada determinado tiempo como indicativo de buena salud”, nos comparte.

“Me parece de muy mal gusto que los niños hagan bromas sobre la menstruación o si nos manchamos”, dice Ana. “A mí me incomoda mucho hablarlo con mi papá o hasta pedirle que me compre productos. Deberíamos de normalizarla para sentirnos cómodas.”

Michelle nos comparte algo que le hubiera encantado: estar preparada ante un accidente. “Yo estaba en la primaria y por se tan abundante, manché la butaca y no entendía por qué me había pasado eso: que se “traspasara”. Por supuesto manché la falda, estaba angustiada y no sabía qué hacer, hasta que mi maestro me aconsejó ponerme el suéter en la cintura y siempre llevar toallas extras.”

Y, ¿saben qué noto a esta altura de nuestra plática? Que si bien no viven en la misma ciudad, no se han visto nunca en persona (solo por zoom y ahora) y no tenían idea de la existencia de las otras, se sienten entendidas y empáticas con las opiniones de la otra.

El poder de compartir entre nosotras, entre mujeres, desde jóvenes. Me doy cuenta que el escucharse y sentirse libres de expresarse, las une.

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Ciclo Menstrual otras fuentes

https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/womens-health/in-depth/menstrual-cycle/art-20047186